Mascarilla y exfoliación

Vamos a ver hoy cómo darnos una mascarilla y aprovechar todos sus beneficios.

Lo primero que haremos será limpiar bien la cara, sin quitar la humedad de la cara, aplicamos una exfoliante y trabajamos bien las zonas sensibles de nuestra cara. No olvidamos la nariz y sus aletas, bajar un poco al cuello.

Lavamos bien la cara y cuándo no nos queden granitos de la exfoliación, nos secamos sin restregar, ese nunca, con ambas manos aplicamos la toalla de maquillaje hasta que quede bien seco.

Es ya el momento de utilizar la mascarilla. Damos con dos dedos la mascarilla por toda la cara o con una brocha plana de pintor. Nos alejamos de la zona de los ojos.

Dejamos actuar unos 45 minutos aunque la que marca el tiempo es la propia mascarilla. Se va secando y nos estira la piel. Pues cuándo estés momificada del todo, a limpiar la mascarilla.

Quitamos con las dos manos  y gran cantidad de agua. Si eres consciente de la desertización y que el agua es un tesoro que se nos acaba, entonces nos ayudamos de una esponja de esas redondas que venden de tres colores. Con la esponja podemos cerrar el grifo cuándo el lavabo esté con agua suficiente.

Seguimos aclarando la mascarilla y cuando ya no queden restos, nos lavamos una vez más con el agua limpia del grifo.

 

Disfrutamos de la piel que nos ha quedado y aplicamos crema nutritiva por la noche o hidratante si es de día.

Esta es la forma correcta de darnos una mascarilla: elige un momento en el que puedas disponer de una hora para ti sola, que nadie te moleste. Relájate cuándo la tengas puesta y relax absoluto si te das un baño mientras se seca la mascarilla.

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